El año de los artistas caídos




por Antonella Sito

El cineasta argentino Alejandro Doria alcanzó el éxito con su película Esperando la carroza, grotesco de la vida y la muerte de una anciana y las relaciones de familia en la Argentina de los años ’80. A lo largo de su carrera, Doria, quien también fue actor y locutor de radio, logró consagrarse como un singular innovador que logró fusionar la cultura popular y el séptimo arte como ningún otro director argentino.

El pasado 17 de junio, el artista de 72 años dejó la vida terrenal a causa de una neumonía crónica. Aunque lo más seguro es que, al igual que Mamá Cora, ese día nos haya observado a todos desde terraza no muy lejana.

Parece ser que este año la parca se ensañó con el mundo artístico. No discriminó por razas, nacionalidades, estilos, ideologías. Se llevó a muchos consagrados, admirados y no tanto.

En mayo murió, a los 88 años, el escritor uruguayo Mario Benedetti, quien fue despedido por miles de sus compatriotas en el Palacio Legislativo del país oriental.

Junio fue un mes negro. Fallecieron el actor estadounidense David Carradine (famoso por su papel en la serie Kung Fu y en la película de Quentin Tarantino Kill Bill), el propio Doria, el actor argentino Oscar Ferreiro y Andrés Cascioli, creador de las revistas Humor y Satiricón.

Sacudió al mundo la polémica muerte de Michael Jackson, el 25 de ese mes. Su deceso generó multitudinarios actos en todo el mundo en donde fans y colegas lo recordaron con amor, movidas mediáticas basadas en hipótesis que iban desde suicidio hasta homicidio, rumores acerca de las autopsias, la nariz del cantante, el cajón vacío en el velatorio y varios herederos no reconocidos.

En nuestro país, no sorprendió tanto la partida del multifacético Fernando Peña, víctima de un cáncer de hígado que él mismo hizo mediático.

El pasado 5 de octubre, nos abandonó una de las voces más recocidas del país: Mercedes Sosa. A los 74 años sufrió una enfermedad hepática, y fue despedida por miles de fans y personalidades, entre ellas la presidenta Cristina Fernández. Su adiós recorrió los medios de comunicación del mundo. "La Negra" fue un emblema de la música popular y de la lucha por la democracia y los derechos humanos.

Lejos de los espectáculos circenses que se montaron alrededor de muchas de estas muertes, sin lugar a dudas, el 2009 será recordado como el año de los artistas caídos.

La nueva Ley de Medios y su debate




por Eugenia Silvera Basallo

El sábado 10 de octubre, el oficialismo consiguió que se aprobara la ley de Comunicación Audiovisual luego de un intenso debate generado a partir de la presentación del proyecto en marzo de este año.

El objetivo era “lograr una ley para que todos puedan hablar y se puedan informar”, según lo señaló Cristina Fernández de Kirchner. Y saldar una deuda pendiente: poner fin a la ley 22.285 sancionada durante la dictadura para dar paso a una ley democrática y pluralista, terminando con la concentración mediática que coagula los canales de comunicación e imposibilita la proliferación de fuentes de trabajo.

Para ello, antes de firmar el proyecto se efectuaron consultas en 23 foros y 80 conferencias, que contaron con la participación de varios sectores sociales. Además, al proyecto se le realizaron más de 200 modificaciones, consultándose a tantos constitucionalistas como fueron necesarios.

Pronto, la discusión comenzó a hacerse más visible en la arena mediática. Esta vez, era necesario que la sociedad se enterara de lo que estaba sucediendo: la democratización de las comunicaciones fue un tema que desde la agenda diaria de los medios se intentó reducir a un mero conflicto entre el grupo Clarín y el gobierno.

Los grandes opositores de la ley atacaron a la misma a partir de diversos argumentos: que es la ley K, que el objetivo es el control del mensaje, que es otra jugada del matrimonio Kirchner, que es parecido a lo que hizo Chávez en Venezuela, que impide el consenso o permite la conformación de otros monopolios.

Finalmente, el oficialismo consiguió la aprobación en general del proyecto que contaba con media sanción de Diputados. Así, la ley 26.522 fue ratificada con 44 votos a favor y 24 en contra. El senador justicialista Fabián Ríos señaló que “esta ley tiene un profundo contenido político que busca poner fin a la matriz autoritaria” y que generará empleo a partir del fortalecimiento de las pequeñas empresas.

La gripe causó dos nuevas muertes




por Federico Poore

“La humanidad es víctima de una plaga virulenta creada en laboratorio. Ahora, el virus está entre nosotros. Se contagia en cuestión de segundos.”

Estas líneas componen la sinopsis de la película Exterminio, pero no hubiesen desencajado en alguna emisión de noticias durante el invierno argentino. Lo que es más: ayudan a pensar, como pocas otras cosas, el estado actual del periodismo.

En marzo de este año, en el estado mexicano de Veracruz, las autoridades locales se encontraron con una anómala cantidad de enfermos de gripe. Luego de algunas semanas de exámenes y sospechas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que se trataba de una variante de influenza o gripe común originada en cerdos, que ataca a seres humanos provocando problemas respiratorios que, en algunos casos, pueden ser letales.

Las noticias sobre esta nueva “gripe porcina” –o Gripe A H1N1, según su nombre científico– pronto tomaron ribetes paranoicos, y durante varias semanas la Argentina quedó a merced de la desinformación mediática.

Esta campaña de miedo fue llevada a cabo de manera prácticamente sistemática por varios comunicadores, los cuales cada mañana repetían una y otra vez los niveles de alerta de la OMS cual partes meteorológicos.

El bombardeo alcanzó su clímax el 11 de junio, cuando la afección fue declarada como “pandemia” –una palabra mágica que rápidamente llevó a asociaciones libres con diversos récords mundiales (“es la peor enfermedad desde tal año”, “es la peor peste desde el siglo tanto”…) y desató una verdadera psicosis colectiva.

De repente, consejos contradictorios, parciales y esquizofrénicos inundaron los programas de la mañana y en todos los hogares del país se comenzó a discutir si las manos debían ser enjugadas con alcohol en gel o con jabones especiales, si barbijo o no barbijo, si salgo de mi casa o me encierro bajo siete llaves.

Lo más parecido a una producción propia que realizaron los noticieros y programas de radio fue el haber conseguido a un par de directivos de hospitales locales para que confirmaran o desmintieran los números oficiales sobre la gripe. De esta manera, la campaña electoral se coló en el medio del debate, mientras las investigaciones científicas brillaban por su ausencia.

La temporada cerró con unas quinientas muertes, número inferior a los muertos por gripes corrientes o por tantas otras enfermedades que –acaso por viejas o demodé– jamás llegaron a la tapa de los diarios. Después de todo, la principal secuela de la Gripe A fue un aprendizaje: cómo construyen realidades los medios de comunicación.

Honduras: golpe de estado, crisis y mundial de fútbol




por Eugenia Silvera Basallo

El 28 de junio de 2009 el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, fue secuestrado por un grupo de militares y trasladado a Costa Rica. El Congreso hondureño aprobó la destitución del presidente después de leer una supuesta carta de renuncia que fuera desmentida por Zelaya, y nombró a Roberto Micheletti, presidente del Parlamento, como mandatario interino.

La crisis se produjo luego de que el presidente llamara a una consulta popular para decidir si los hondureños querían convocar a una Asamblea Constituyente en pos de la reforma de la Constitución. Según indicaron los opositores al presidente depuesto, se trataba de una jugada de éste para poder ser reelecto.

En contra de la posible reforma se alinearon la Corte Suprema, la Iglesia católica, los dueños de los medios de comunicación y el partido Liberal (que había llevado a Zelaya al poder). En la vereda opuesta, se encontraron las organizaciones obreras, estudiantiles y el partido de izquierda Unificación Democrática.

Represión, clausura de medios (como la radioemisora Globo y el canal 36 de Televisión), declaración del estado de sitio el 28 de septiembre, detención de personas consideradas sospechosas, intentos de regreso al poder por parte de Zelaya, son elementos que tiñen los meses posteriores a la confección del golpe de estado. Si bien el decreto que restringía las garantías de las personas fue derogado el 5 de octubre, la represión continúa.

En estas últimas horas, en el marco de negociaciones y diálogos entre zelayistas y golpistas para lograr un acuerdo que resuelva la situación, el presidente depuesto -quien continúa refugiado en la embajada brasileña- indicó que si en los próximos dos días los golpistas no aceptan su restitución se suspenderá el diálogo.

Mientras tanto, un partido de fútbol que coloca a Honduras en el Mundial de Sudáfrica 2010 es tapa de los diarios y es difícil encontrar notas sobre la realidad política. Otra vez el fútbol es utilizado para ocultar verdades históricas.

¿Gracias a D10S... o gracias a Dios?




por Antonella Sito

Entre tanto esoterismo, no sorprende que haya ocurrido un milagro: la selección argentina de fútbol está dentro del Mundial Sudáfrica 2010. Sufrió un largo y agónico proceso de eliminatorias en donde pareció quedar demostrado que no hay que subestimar al azar (tal vez sí al equipo), pero cumplió el objetivo.

Tras la victoria ante Uruguay por 1 a 0 en el estadio Centenario, con un gol de Mario Bolatti a poco del cierre, la Argentina consiguió el cuarto puesto de la clasificación, amén del flojo rendimiento y nivel de juego que mostró el partido.

Las postales de aquella noche de miércoles fueron de lo más variadas:"La Bruja" Verón jugó un buen partido; San Palermo estuvo en el banco, por si se necesitaba otra de sus hazañas; mientras tanto, "D10S" (como lo llaman sus hinchas a Diego Maradona, el DT), detrás de la línea de cal, sufriendo porque el equipo no mostraba fantasía ni trataba bien la pelota; por último Bilardo, con el teléfono en mano del brujo que contrató antes del partido contra Paraguay -que no dio resultado. Ante la carencia de un equipo compacto, articulado, con buen juego, estrategias y tácticas, parece que se debió recurrir a lo místico.

En todas las eliminatorias, el seleccionado local consiguió ocho triunfos, cuatro empates y seis derrotas. Se probaron más de ochenta jugadores y dirigieron al equipo dos entrenadores distintos. Primero, Alfio “Coco” Basile y, tras su renuncia, Diego Maradona, acompañado por Carlos Bilardo como Secretario General.

Varias polémicas opacaron aún más el proceso, entre las que se destacaron la pelea del Coco con el plantel -que derivó en su salida- y la de Maradona con Riquelme -quien renunció a la selección. Diego tuvo también un altercado con Bilardo por la convocatoria de jugadores en su ausencia; con la dirigencia de la AFA porque le rechazó la inclusión de Oscar Ruggeri al cuerpo técnico y con River por no querer jugar en el Monumental.

Finalmente, se cruzó con la prensa. En la conferencia post clasificación, Diego Maradona se despachó con la grosera frase “a los que no creyeron en mí, con perdón de las damas, que la chupen. Que la sigan chupando”. Un final seco y sin magia para unas semanas llenas de mística y milagros.