¿Gracias a D10S... o gracias a Dios?




por Antonella Sito

Entre tanto esoterismo, no sorprende que haya ocurrido un milagro: la selección argentina de fútbol está dentro del Mundial Sudáfrica 2010. Sufrió un largo y agónico proceso de eliminatorias en donde pareció quedar demostrado que no hay que subestimar al azar (tal vez sí al equipo), pero cumplió el objetivo.

Tras la victoria ante Uruguay por 1 a 0 en el estadio Centenario, con un gol de Mario Bolatti a poco del cierre, la Argentina consiguió el cuarto puesto de la clasificación, amén del flojo rendimiento y nivel de juego que mostró el partido.

Las postales de aquella noche de miércoles fueron de lo más variadas:"La Bruja" Verón jugó un buen partido; San Palermo estuvo en el banco, por si se necesitaba otra de sus hazañas; mientras tanto, "D10S" (como lo llaman sus hinchas a Diego Maradona, el DT), detrás de la línea de cal, sufriendo porque el equipo no mostraba fantasía ni trataba bien la pelota; por último Bilardo, con el teléfono en mano del brujo que contrató antes del partido contra Paraguay -que no dio resultado. Ante la carencia de un equipo compacto, articulado, con buen juego, estrategias y tácticas, parece que se debió recurrir a lo místico.

En todas las eliminatorias, el seleccionado local consiguió ocho triunfos, cuatro empates y seis derrotas. Se probaron más de ochenta jugadores y dirigieron al equipo dos entrenadores distintos. Primero, Alfio “Coco” Basile y, tras su renuncia, Diego Maradona, acompañado por Carlos Bilardo como Secretario General.

Varias polémicas opacaron aún más el proceso, entre las que se destacaron la pelea del Coco con el plantel -que derivó en su salida- y la de Maradona con Riquelme -quien renunció a la selección. Diego tuvo también un altercado con Bilardo por la convocatoria de jugadores en su ausencia; con la dirigencia de la AFA porque le rechazó la inclusión de Oscar Ruggeri al cuerpo técnico y con River por no querer jugar en el Monumental.

Finalmente, se cruzó con la prensa. En la conferencia post clasificación, Diego Maradona se despachó con la grosera frase “a los que no creyeron en mí, con perdón de las damas, que la chupen. Que la sigan chupando”. Un final seco y sin magia para unas semanas llenas de mística y milagros.

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